Autor: Zichen Ji1
La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) es una afección respiratoria que se genera principalmente por una importante exposición a los tóxicos del tabaco. En un artículo anterior, se ha hablado extensamente sobre el papel del tabaquismo en el desarrollo de la EPOC y se han dado recomendaciones para dejar el tabaco.
Pero el desarrollo de la EPOC no depende exclusivamente del tabaco, ya que no todas las personas fumadoras acaban desarrollando EPOC, sino que es el resultado del conjunto de varios factores: exposición a sustancias nocivas, factores ambientales y factores genéticos. En este artículo, vamos a centrarnos en otros factores de riesgo que también están implicados en esta enfermedad.
El tabaco
no es el único
factor de riesgo relacionado
con la EPOC
Exposición al humo de biomasa
Clásicamente, la exposición al humo de biomasa se ha considerado como el factor de riesgo más importante para el desarrollo de la EPOC en las personas no fumadoras o poco fumadoras. Hace unas décadas era frecuente que las personas utilizaran combustibles de biomasa, por ejemplo, leña o carbón vegetal, para cocinar o calentar la casa. La exposición de la vía respiratoria a este humo producido por la combustión de estos materiales también podría ser dañino, y, con el paso del tiempo, terminar generando daño repetitivo en la vía aérea, cambios inflamatorios, remodelado de la mucosa respiratoria y obstrucción al flujo aéreo.
Hoy en día, la combustión de biomasa es cada vez menos frecuente, por lo que ha dejado de ser el factor de riesgo más importante después del tabaco.
Exposición a contaminantes ambientales
En contraposición al factor de riesgo anterior, la exposición a contaminantes ambientales sí está en auge y cada día hay más estudios sobre el efecto de la exposición a estos sobre el daño en la vía respiratoria, y, por lo tanto, el desarrollo de la EPOC. Estos contaminantes incluyen el humo emitido por los vehículos, las emisiones industriales y otros gases nocivos.
La exposición a estos contaminantes no solo predispone al desarrollo de la EPOC, sino también puede desencadenar un empeoramiento agudo de los síntomas en las personas que ya tienen EPOC, lo que se conoce como exacerbación o agudización.

Infecciones respiratorias frecuentes
Las infecciones respiratorias de repetición, especialmente las que ocurren durante la infancia, podrían dañar la mucosa respiratoria, generar inflamación de forma recurrente y aumentar el riesgo de desarrollar EPOC en la edad adulta. Además, en las personas que tengan infecciones respiratorias de repetición, podría existir otra enfermedad respiratoria llamada bronquiectasias, que se caracteriza por la presencia de unos bronquios más dilatados de lo normal, que también podrían generar limitación al flujo aéreo y coexistir junto con la EPOC.
Factores genéticos
En el desarrollo de la EPOC no existe un único gen implicado, sino que existen múltiples genes que, de forma conjunta, podrían elevar el riesgo de padecer la enfermedad. De las decenas de genes implicados, existe uno que es especialmente importante, y, por lo tanto, es el más conocido: serpina 1.

El gen serpina 1 sirve para codificar la producción de una proteína llamada alfa-1 antitripsina. Esta proteína sirve como protector para el pulmón y el hígado. Si existe una alteración en el gen serpina 1, habrá menos cantidad de alfa-1 antitripsina y el pulmón y el hígado están menos protegidos.
En el caso del pulmón, se recomienda que en toda persona diagnosticada de EPOC se realice al menos una vez la prueba de alfa-1 antitripsina para descartar esta condición, ya que el déficit de alfa-1 antitripsina tiene su tratamiento específico, diferente a los inhaladores utilizados en la EPOC, que consiste en reponer esta proteína.
Algunos consejos
En general, cuando hablamos de factores de riesgo de una enfermedad, podemos distinguir entre los factores de riesgo que sean modificables y aquellos que no sean modificables. La estrategia con los factores de riesgo modificables es evitarlos, y la de los no modificables, conocer su existencia para prevenir sus consecuencias.
- Humo de biomasa: reducir la combustión de biomasa, como la leña y el carbón vegetal, y sustituir estos materiales por otras fuentes de energía más limpias, como el gas natural y la electricidad.
- Contaminantes ambientales: en los días de alto nivel de contaminación, se recomienda alejarse de los núcleos de contaminación, y, si no es posible, tomar medidas de protección. En el hogar, se recomienda tener las ventanas cerradas cuando existe contaminación importante, y también se podría utilizar purificador de aire.
- Infecciones respiratorias de repetición: especialmente en las personas con enfermedades respiratorias, se recomienda seguir estrictamente las indicaciones de vacunación para prevenir estas infecciones respiratorias.
- Factores genéticos: desafortunadamente, este factor de riesgo no es modificable, pero es importante hacer al menos una vez la prueba de alfa-1 antitripsina para descartar su déficit.
Conclusión
La EPOC no se debe exclusivamente al tabaco, sino también a un conjunto de varios factores de riesgo, como la contaminación ambiental, las infecciones respiratorias de repetición y los factores genéticos. Evitar los factores de riesgo modificables y conocer los no modificables nos ayuda a reducir la probabilidad de desarrollar EPOC.
Referencias:
- Miravitlles M, Calle M, Molina J, Almagro P, Gómez JT, Trigueros JA et al. Actualización 2021 de la Guía Española de la EPOC (GesEPOC). Tratamiento farmacológico de la EPOC estable. Arch Bronconeumol. 2022;58(1):69-81.
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1. Neumólogo. Hospital General Universitario Gregorio Marañón (Madrid).