Autora: Patricia García Sidro1
¿Qué es la EPOC?
EPOC es la abreviatura de Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica, que como su nombre indica, es una enfermedad respiratoria que cursa de modo crónico y progresivo en la que se obstruyen las vías respiratorias o bronquios y se rompen unos saquitos que hay en los pulmones llamados alvéolos, que es donde se produce el intercambio de gases durante la respiración. Estos saquitos o alvéolos pulmonares, en condiciones normales, son elásticos, y cuando cogemos aire a través de las vías respiratorias con cada inhalación, se estiran e hinchan como si fueran globos y el oxígeno pasa al resto del organismo a través de la circulación sanguínea, con la que están estrechamente conectados. Al exhalar, el aire sale de los alvéolos cargado del dióxido de carbono que nuestras células producen y estos se desinflan.
El humo del tabaco es la principal causa de cambios irreversibles en los bronquios y alvéolos.
Como consecuencia de una larga exposición a irritantes o partículas tóxicas que llegan al interior de los pulmones, se pueden producir cambios en los bronquios y alvéolos que resultan irreversibles. De entre estas sustancias, el humo del cigarrillo ocupa un lugar principal y destacado, aunque otros tipos de humo de tabaco también pueden causar EPOC, como el tabaco en pipa o en cachimba.
Otros tipos de exposición también relacionados con la EPOC son los irritantes químicos inhalados en la industria, el humo de la combustión de madera o carbón o la contaminación del aire.
Existe además una alteración genética relacionada con el déficit de una sustancia denominada alfa-1 antitripsina (AA1) que puede condicionar la aparición de EPOC generalmente a una edad temprana. Por eso, en todo paciente con EPOC, especialmente si se diagnostica antes de los 50 años, se solicita una analítica para determinar el valor en sangre de AA1, y en caso de estar disminuida, se identifica el tipo de déficit genético, recomendándose un estudio familiar y/o un tratamiento específico.
¿Cómo afecta a los pulmones?
Los bronquios, en circunstancias normales, tienen mecanismos naturales de defensa que implican la eliminación de las partículas que entran en su interior. Fundamentalmente a través de la producción de moco y la actividad de una especie de «pelitos», que tienen algunas células de la superficie bronquial, denominados cilios y que actúan a modo de escoba, barriendo el interior de los bronquios hacia el exterior.
Cuando la entrada de partículas es de tal magnitud que sobrepasa los mecanismos normales previstos para su eliminación o es mantenida en el tiempo (como es consumir cigarrillos), se produce un incremento marcado de la producción de moco y los cilios se dañan y desaparecen. A nivel de los alvéolos, hay otros mecanismos de defensa en los que participa nuestro sistema inmunitario, acudiendo a su ayuda y provocando una inflamación. Dicha inflamación, mantenida en el tiempo, acaba produciendo la destrucción de las paredes alveolares y de los pequeños bronquios que comunican con ellos (la pequeña vía aérea) y sus anclajes al pulmón, perdiéndose de este modo la capacidad elástica de unos y de otros.
En los pacientes con EPOC, el aire no fluye de modo normal por las vías respiratorias y la respiración se complica. Por un lado, los bronquios producen más moco de lo habitual que, en ocasiones, se hace muy espeso y para eliminarlo se ha de toser; además, sus paredes se hacen más gruesas y menos elásticas, favoreciendo su obstrucción, lo que reduce el calibre de los bronquios. Al tener que respirar por vías respiratorias mucho más estrechas, el esfuerzo que se necesita para movilizar el aire es mucho mayor, lo que produce dificultad respiratoria.
Por otro lado, los saquitos alveolares también pierden su elasticidad y se rompen, disminuyendo el intercambio de gases y dificultando todavía más la respiración.

Por eso, en la EPOC se habla clásicamente de dos tipos principales de manifestación de la enfermedad:
- Bronquitis crónica: cuando afecta principalmente a los bronquios y el paciente presenta síntomas en relación con esta alteración, como son la tos y la expulsión de moco.
- Enfisema: afecta a los alvéolos pulmonares y sus paredes, produciendo fundamentalmente sensación de falta de aire o disnea por la disminución de la capacidad de intercambiar los gases durante la respiración, sobre todo, en casos de aumento de demanda como es el ejercicio. A medida que la enfermedad evoluciona y se van perdiendo alvéolos, la disnea aparece cada vez antes, llegando incluso a aparecer con movimientos mínimos.
Muchas de las personas con EPOC suelen tener ambas condiciones solapadas, enfisema y bronquitis crónica, pudiendo presentar todos los síntomas, solo alguno o predominar los de un tipo sobre el otro.
¿Cuál es la técnica diagnóstica?
Para diagnosticar la EPOC lo más importante es ¡sospecharla! Hasta casi un 75% de los pacientes con EPOC en nuestro país aún no han sido diagnosticados. Es decir, la mayoría de los enfermos desconocen que padecen EPOC y, por tanto, no están recibiendo tratamiento o se inicia tarde. Una cifra que se hace más alarmante si resaltamos que estamos ante una enfermedad que ocupa el tercer puesto de las causas de muerte a nivel mundial.
Hay varios motivos responsables de este retraso o ausencia de diagnóstico:

Muchos médicos y pacientes pueden pensar que los síntomas son debidos al propio tabaquismo.

Desconocimiento de la población general sobre la enfermedad, que hace que los posibles enfermos no consulten hasta que es demasiado tarde.

Falta de recursos en Atención Primaria durante años para realizar pruebas diagnósticas adecuadas o falta de conocimiento a nivel del personal sanitario para interpretarlas.
Es importante trasladar a nivel general que todos los fumadores o ex-fumadores mayores de 40 años que presenten tos, expectoración habitual, sensación de falta de aire, catarros frecuentes, ruidos respiratorios, opresión en el pecho, etc. consulten con su médico, porque podrían tener EPOC.
Para diagnosticarla es necesario demostrar que en las vías respiratorias hay una obstrucción irreversible, y eso se obtiene mediante una sencilla prueba indolora que se llama espirometría, hoy en día disponible en la mayor parte de los centros de salud y en todos los servicios de Neumología.
Para realizar la espirometría, el paciente ha de llenar los pulmones de la máxima cantidad de aire posible y alentarlo a que lo expulse hasta el final tan rápido como pueda. Si hay obstrucción debida a la EPOC, se reflejará en los datos que se recogen en la pantalla del espirómetro, del ordenador o en papel, según el tipo de dispositivo, y el médico interpretará estos datos, de modo que si es necesario administrará un broncodilatador de rápido inicio de acción (habitualmente salbutamol), y repetirá la espirometría en unos 15 minutos para valorar si se mantiene la obstrucción, para de este modo confirmar el diagnóstico de obstrucción irreversible.
Conclusión
La EPOC es una enfermedad respiratoria crónica de origen multifactorial, aunque la exposición a irritantes o partículas tóxicas, especialmente al humo del tabaco, está considerada una de las principales causas de desarrollo. Es fundamental conocer sus síntomas para identificarlos y acudir al especialista, así como un diagnóstico precoz a través de las diferentes técnicas existentes.
Bibliografía
- Global Iniatitive for Chronic Obstructive Lung Disease. (2024). Guía de bolsillo para el diagnóstico, manejo y prevención de la EPOC. Edición 2024. Disponible en www.goldcopd.org.
1. Servicio de Neumología.
Hospital Universitario de la Plana.