Autor: Luis Gutiérrez-Rojas1

EPOC y depresión

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (conocida como EPOC) es una enfermedad respiratoria altamente prevalente, tanto que se estima que aproximadamente más del 10% de la población española mayor de 40 años la padece. Una de las patologías mentales que con mayor frecuencia se asocia a la misma es la depresión. Se calcula que más de un 25% de los pacientes con EPOC padece síntomas depresivos, siendo especialmente intensos durante las crisis respiratorias.

Sin embargo, la depresión no solo afecta a las personas con EPOC, pues hasta un 34% de los cuidadores también ha experimentado estos síntomas. Por tanto, conocer esta patología mental es fundamental si se quiere prevenir, tratar de forma adecuada y mejorar la calidad de vida y la evolución de estos pacientes.

Qué es la depresión

El término depresión se usa con demasiada frecuencia para denominar cualquier bajón del estado de ánimo o la simple tristeza, por lo que es necesario conocer los criterios clínicos que permitan diagnosticar al paciente de forma adecuada.

Según el manual de clasificación DSM-5, para poder diagnosticar a una persona de depresión, debe sufrir durante dos semanas (como mínimo) al menos uno de los dos principales síntomas de depresión: estado de ánimo depresivo (es decir, una tristeza intensa y patológica) o una pérdida de interés y placer en la realización de actividades cotidianas, lo que técnicamente se define como anhedonia.

Más de un
25% de los pacientes con EPOC padece síntomas depresivos
y hasta un
34% de los cuidadores también ha experimentado estos síntomas.

Además de uno de estos dos, deberá cumplir con otros síntomas hasta sumar cinco (en el caso de depresión leve), seis o siete (para la depresión moderada) u ocho (para la depresión grave) de la siguiente lista:

  • Fatiga y pérdida de energía.
  • Cambios en el peso o en el apetito (tanto el aumento como la disminución).
  • Cambios en el sueño (tanto el aumento como la disminución).
  • Sentimientos de culpa, pesimismo y desesperanza hacia el futuro.
  • Síntomas cognitivos: déficits de memoria, atención, concentración y abstracción.
  • Pensar a menudo en la muerte, llegando incluso a tener ideas o tentativas de suicidio.

Para que los clínicos no confundamos esta situación con un simple bajón del estado de ánimo motivado por un problema pasajero de la vida cotidiana (lo que se denominan trastornos adaptativos), las guías insisten en que esta patología mental debe de producir un deterioro clínicamente significativo a nivel social, familiar y laboral. Es decir, que un paciente con depresión aguda no puede llevar una vida laboral ni social normal porque la enfermedad se lo impide.

Prevención de la depresión

Como se suele decir en medicina, “más vale prevenir que curar”. La mejor manera, por tanto, de prevenir la depresión es identificarla cuanto antes.

En el caso de la EPOC, es imprescindible que tanto los pacientes como sus cuidadores conozcan los siguientes aspectos:

  • En qué consiste su enfermedad respiratoria.
  • Qué hacer en caso de sufrir una exacerbación.
  • Cuáles son los tratamientos inhaladores que más se adecuan a su caso.
  • Cuáles son los cuidados físicos (dieta, ejercicio físico, control de otras patologías médicas) que deben seguir para mejorar el pronóstico y la supervivencia de la EPOC.

Los estudios señalan que entender la enfermedad es clave a la hora de prevenir la depresión; este tipo de intervenciones son de corte psicoeducativo.

Respecto a la depresión, lo ideal es:

  • Llevar una vida tranquila y relajada evitando trabajos o situaciones que no sepamos manejar.
  • Realizar ejercicio y llevar una dieta que prevengan el sedentarismo y la obesidad.
  • Detectar los síntomas iniciales para pedir ayuda cuanto antes.
  • Tener una correcta higiene del sueño y evitar el consumo de sustancias adictivas (desde el tabaco a las drogas ilegales).
  • Gozar de un correcto apoyo familiar y social.
  • Tener el tiempo ocupado.
  • Llenarse de proyectos y ambiciones sanas.
  • Disfrutar de la naturaleza y del contacto con el arte y la cultura son claves si queremos mantenernos alejados de los precipicios que nos pueden llevar a la depresión.

Este tipo de intervenciones son especialmente necesarias en aquellas personas que tengan antecedentes personales y familiares de cuadros depresivos previos.

Claves para el tratamiento de la depresión

En el caso de que en la persona con EPOC se haya instaurado el cuadro depresivo clínico, tenemos dos herramientas que son complementarias y que son especialmente eficaces cuando se aplican a la vez.

Psicoterapia

Por un lado, tenemos la psicoterapia. En el caso de la EPOC, las psicoterapias de corte cognitivo conductual son las que han demostrado un mayor nivel de eficacia. En concreto, se trata de mejorar dos aspectos:

  • A nivel cognitivo: tratar de desmontar las ideas erróneas (que denominamos distorsiones cognitivas) que impiden mejorar y enfrentarse a la enfermedad. Pensar que todo va a salir mal, que la EPOC que se padece es la peor de las desgracias o que ninguno de los tratamientos serán eficaces son ejemplos de este tipo de ideas equivocadas.
  • A nivel conductual: enseñar al paciente pautas de actuación (que se denominan estrategias de afrontamiento) encaminadas a controlar los síntomas depresivos. La asertividad, el desarrollo de las habilidades sociales, la empatía o el fomento de la resiliencia son ejemplos de pautas comportamentales que mejoran los síntomas depresivos.

Psicofármacos

El segundo pilar del tratamiento son los psicofármacos y, más específicamente, los antidepresivos. Numerosos metaanálisis han demostrado que son mucho más útiles que el placebo a la hora de disminuir los síntomas depresivos y mejorar la tristeza, reducir la falta de apetito, combatir el insomnio y reducir las ideas de suicidio.

Los antidepresivos de nueva generación tienen la principal ventaja de que son mejor tolerados, produciendo menos aumento de peso, ansiedad y síntomas físicos (como la sedación o la disminución del deseo sexual) que los antidepresivos más antiguos.

En definitiva, la EPOC y la depresión clínica son dos patologías que se asocian, por desgracia, con mucha frecuencia. Es importante advertir al médico que nos trata (de atención primaria o neumólogo) para poder diagnosticarla cuanto antes. Por suerte, existen poderosas herramientas terapéuticas tanto psicológicas como farmacológicas para poder tratarla de forma adecuada, llegando a la remisión y curación de los síntomas.

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1.Departamento de Psiquiatría.
Universidad de Granada.