El asma y la EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica) son dos enfermedades respiratorias crónicas que afectan a millones de personas en todo el mundo. Aunque su causa y abordaje sean diferentes, ambas comparten la peculiaridad de incluir medicamentos inhalados para su tratamiento.

Una de las ventajas de la terapia inhalada es que el fármaco llega directamente a los pulmones, por lo que su acción es rápida. Sin embargo, el uso correcto de los dispositivos de inhalación es crucial para obtener el máximo beneficio del tratamiento. Una técnica de inhalación incorrecta puede reducir la eficacia del medicamento y aumentar el riesgo de efectos secundarios.

Los principios básicos comunes para el uso de todos los dispositivos de inhalación son:

  • Agitar el dispositivo (si es necesario): algunos dispositivos de inhalación, como muchos de los inhaladores presurizados, deben agitarse antes de su uso para mezclar el medicamento de manera uniforme.
  • Retirar la tapa (si es necesario): algunos dispositivos, como las cámaras de inhalación o muchos inhaladores presurizados, tienen una tapa que debe retirarse antes de su uso.
  • Exhalar completamente: expulsar lenta y profundamente el aire hasta sentir que los pulmones estén vacíos.
  • Colocar la boquilla del inhalador en la boca y cerrar los labios alrededor de ella: en este punto, será importante no obstruir la boquilla con la lengua y cerrar los labios firmemente para crear un sello hermético.
  • Inhalar el medicamento: en función del dispositivo, este necesitará una inhalación lenta y profunda o más enérgica para que el fármaco llegue correctamente a los pulmones. Es importante asegurarse con el equipo de atención médica cómo realizar la inhalación en función del dispositivo que se haya prescrito.
  • Sostener la respiración durante unos segundos: después de inhalar, se debe mantener la respiración durante unos 10 segundos para que el medicamento se deposite correctamente en los pulmones.
  • Exhalar lentamente: expulsar el aire por la boca o la nariz.
  • Repetir los pasos anteriores (si es necesario): esto será necesario cuando el especialista haya prescrito más de una inhalación o push.
  • Enjuagar la boca con agua: se recomienda hacer gárgaras después de la administración del tratamiento para prevenir efectos adversos derivados de algunos medicamentos.

Siempre que sea posible, se realizará la técnica en posición incorporada o semi incorporada para permitir la máxima expansión torácica.

Existen diferentes tipos de dispositivos y cada uno tendrá sus propias características y modo de empleo. Los tipos más comunes son:

  • Inhaladores presurizados: estos dispositivos contienen el medicamento en un cartucho presurizado y tienen la particularidad de que se debe coordinar una inspiración lenta y profunda a la vez que se aprieta el cartucho para liberar el medicamente.
  • Inhaladores activados por la inspiración: estos dispositivos también son de cartucho presurizado, pero liberan el medicamento cuando el paciente comienza a inhalar sin necesitad de pulsar. Al abrir la tapa, el medicamento queda preparado para liberarse con la inhalación. Cuando el dispositivo es nuevo o no se ha utilizado en 3 días, hay que “cebar” el dispositivo, es decir, abrir y cerrar la tapa 3 o 4 veces antes de administrarse la dosis.
  • Sistemas de niebla fina: en este caso, con la tapa cerrada, hay que girar el dispositivo 180º hacia la izquierda. Una vez girado, ya se puede quitar la tapa y colocar en la boca para hacer una inspiración lenta y profunda mientras se aprieta el botón. Si es el primer uso, hay que “purgar” el dispositivo realizando 3 pulsaciones al aire; y si hay que hacer una segunda inhalación, habría que volver a tapar, girar y abrir.
  • Dispositivos de polvo seco monodosis: en estos dispositivos, el medicamento se encuentra en forma de polvo en el interior de una cápsula que hay que colocar el interior del dispositivo. Una vez dentro, se presiona hasta el fondo el botón para perforar la capsula y que así se pueda liberar el medicamento. En este caso, se deberá realizar una inspiración rápida. Después, hay que sacar la capsula vacía del sistema.
  • Dispositivos de polvo seco multidosis: aquí el medicamento, también en forma de polvo, se aloja en unas celdillas dentro del dispositivo. Hay distintos dispositivos y cada uno tiene una maniobra para cargar el medicamento (girar el dispositivo, abrir la tapa, apretar un botón…). Es importante no bloquear las ranuras de ventilación con los dedos cuando se coje el inhalador.

Las cámaras de inhalación facilitan la administración de los inhaladores de cartucho presurizados para no tener que coordinar el disparo del dispositivo con la inhalación. Para utilizarlas, se monta la cámara, se agita el inhalador y se retira la tapa y se acopla en la cámara. Después, se coloca la boquilla de la cámara o la mascarilla y se presiona el cartucho para liberar la dosis del medicamento, y como este quedará disperso en la cámara, el paciente podrá inspirar tranquilamente hasta 4 a 6 veces.

No es raro que muchos pacientes crean que los inhaladores puedan ocasionar un aumento de peso, pero la realidad es que no hay ninguna evidencia científica que lo justifique. Con el tratamiento inhalado, conseguimos un efecto terapéutico con una dosis menor de fármaco, por lo que los efectos secundarios se evitan o disminuyen.

Adicionalmente, también puede existir una creencia de que no se pueden llevar en el avión por la restricción sobre el transporte de líquidos, pero la verdad es que pueden llevarse tanto en cabina como en el equipaje facturado.

El uso correcto de los inhaladores es esencial para el tratamiento eficaz del asma y la EPOC. Por ello, la técnica debe reforzarse y comprobarse periódicamente con el equipo de salud que hace seguimiento del paciente. Además, el paciente no debe dejar de preguntar siempre que tenga alguna duda, porque está en juego la eficacia de su tratamiento.