Autora: Begoña Artola1

Sexualidad y EPOC

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), como su nombre indica, es una enfermedad pulmonar obstructiva del flujo aéreo, de carácter crónico y relacionada con el tabaco. Presenta como síntomas típicos tos, disnea y expectoración y puede ir acompañada de fatiga, disminución de la capacidad para el ejercicio y síntomas emocionales como ansiedad y depresión. Todo ello, afecta a la calidad de vida de los que la padecen.

En este texto abordaremos cómo afecta la EPOC a la sexualidad de los pacientes y sus parejas.

Qué es la sexualidad

Según el filósofo y escritor José Antonio Marina, la sexualidad es un “universo simbólico construido sobre una realidad: el sexo. Mezcla de estructuras fisiológicas, conductas, experiencias, sentimentalizaciones, interpretaciones, formas sociales y juegos de poder”.

Como bien define la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud sexual es el “estado de bienestar físico, emocional, mental y social relacionado con la sexualidad”, es decir, que no se trata simplemente de la ausencia de disfunción o enfermedad.

Como hemos podido observar en las definiciones descritas, la sexualidad está influida por distintos condicionantes:

La
salud sexual
no es solo
la ausencia
de disfunción
o enfermedad.

La propia persona

  • La sexualidad influye en todo lo que somos.
  • Nuestra educación, creencias y experiencias condicionan mucho la sexualidad que vivimos en las diferentes etapas de nuestra vida.
  • Además, nuestra sexualidad también está condicionada por nuestra capacidad de adaptación a los diferentes momentos de nuestro ciclo vital.
  • Con el tiempo vamos sufriendo cambios a nivel de nuestra autonomía y competencias debido, sobre todo, a los diferentes acontecimientos que sufrimos en materia de salud.
  • A pesar de todo ello, seguimos manteniendo las mismas necesidades afectivas a lo largo de nuestra vida y seguimos queriendo satisfacerlas.

Salud sexual

  • La respuesta sexual depende de la integridad de las funciones neurológicas, endocrinas y vasculares.
  • En la respuesta sexual, las enfermedades crónicas como la EPOC afectan, sobre todo, a las fases de deseo y excitación.
  • Cuanta más edad tiene una persona, más valora la intimidad y menos las relaciones solo coitales. En este sentido, se disfruta más del camino que de la meta, que sería el orgasmo.

Social y relacional

  • Las personas somos seres sociales. Presentamos necesidad de apego, amistad y cuidado, que se mantienen a lo largo de toda la vida. La soledad emocional crea mucho sufrimiento.
  • Preservamos la necesidad de intimidad hasta que fallecemos. Conservamos la necesidad de una relación amorosa; de amar y ser amados, compartir, cuidar, comprender y disfrutar de la sexualidad.

Disfunción sexual y EPOC

En el caso de la EPOC, la disfunción sexual es secundaria a múltiples factores, relacionados, por un lado, con la propia enfermedad; y por otro, con todo lo que engloba al paciente. Afecta a hombres y mujeres, pero es más evidente en los primeros debido a su anatomía.

Debido a la propia patología encontramos disminución de oxígeno en sangre (con sus consecuencias a nivel del metabolismo), dificultad respiratoria, disminución de la capacidad de ejercicio, disminución de la testosterona, inflamación crónica del organismo, efectos secundarios de los fármacos empleados, etc.

Por otro lado, el paciente puede sufrir otras enfermedades secundarias a la edad y los factores de riesgo a los que se haya expuesto como, por ejemplo, hipertensión, diabetes, obesidad, infarto, ictus… que también afectan a su salud sexual.

Por último, nos encontramos con todos aquellos cambios relacionados con la disminución de autonomía y de las competencias, como la incapacidad, enviudamiento, soledad, cambios en los roles de pareja, mitos y un largo etcétera.

Acompañando a los síntomas físicos tenemos toda la parte psicológica. Relacionado con todo esto destacan la ansiedad de desempeño, miedo a fallar, miedo a hacerse daño o a hacer daño, cambios en la erótica en relación al rol de cuidador y del cuidado, no encontrar compañía, el qué dirán…y otro largo etcétera.

El abordaje de la salud sexual y las disfunciones que podamos encontrar debe ser multidisciplinar y el consejo sexual individualizado. Es importante implicar también a la pareja, ya que la relación ha podido verse resentida y, a su vez, en terapia puede participar activamente en las diferentes dinámicas que se puedan recomendar.

Recomendaciones para mejorar la salud sexual

  • Diagnóstico y tratamiento precoz y óptimo.
  • Valorar efectos secundarios de fármacos empleados y modificarlos si precisa.
  • Hábitos de vida saludable: evitar tabaco y alcohol.
  • Rehabilitación: mejorar la capacidad pulmonar y la capacidad de ejercicio.
  • Las relaciones sexuales implican cierta actividad física. Por ejemplo, un orgasmo equivaldría a subir dos tramos de escaleras sin descanso o a caminar una manzana a paso ligero.
  • Medicación antes de la actividad: uso de inhalador.
  • Oxigenoterapia como tratamiento o suplementario.
    • Los pacientes que precisen oxígeno deben mantenerlo.
    • Hay pacientes que pueden precisar oxígeno para caminar, por lo que también lo necesitarán para las relaciones sexuales.
  • Adaptación a nuevas situaciones vitales: imaginación (fantasías), salir de la rutina. Trabajar la erótica con los cinco sentidos: imagen, sonido, olor, tacto y sabor. La piel es el órgano sexual más extenso y lleno de terminaciones nerviosas. El deseo sexual se alimenta con la novedad. “Fuera rutina”.
  • Programar los encuentros sexuales: mejor estar descansados y descansar durante la relación sexual si se encuentra cansado.
  • Usar lubricantes y fármacos para la disfunción eréctil o juguetes sexuales.
  • Quitar del dormitorio los irritantes pulmonares y favorecer un ambiente fresco con una ventana abierta o un ventilador.
  • Favorecer interacciones con menos actividad:
    • Caricias
    • Masturbación
    • Abrazos
    • Cuidado con el sexo oral o besos prolongados, ya que pueden empeorar la disnea.
  • Mejorar la comunicación en pareja: cada uno debe intentar transmitir sus inquietudes, apetencias, necesidades y miedos.
    • El empeoramiento de la disnea es normal durante el ejercicio.

Puedes encontrar las posturas más pertinentes para no tener el tórax presionado
en el siguiente enlace.

En conclusión, existen factores físicos y psicológicos que pueden afectar a la salud sexual de las personas. Debemos abordar la sexualidad como una necesidad que persiste hasta el final de nuestra vida y trabajarla con imaginación, adaptándonos a las nuevas circunstancias que puedan surgir en los distintos momentos de nuestra vida.

La actividad sexual es compatible con todas las enfermedades salvo en el momento agudo. Existen medidas farmacológicas y no farmacológicas para mejorar nuestra salud sexual.

Es importante no tener prisa y disfrutar del camino explorando nuevas opciones, no olvidarnos de la piel como fuente de placer y la importancia del tacto. Así como intentar no desafiarse ni descalificarse, comunicándose con cariño con uno mismo y con la pareja. Y, por último, pedir ayuda si uno lo cree necesario.

Bibliografía

  • Marina, J.A, El rompecabezas de la sexualidad. Barcelona: Anagrama; 2002 ISBN:978-84-339-6791-6
  • Alonso, A., Sexualidad y enfermedades crónicas. Rev Int Androl. 2007;5(1):22-8
  • Turan, O., Ure, L., Turan, AP., Erectile dysfunction in COPD patients. Chronic Respiratory Disease. 2016. Vol. 13(1)5-2
  • Mendoza, N., Jurado, AR., San Martín, C., Sánchez, F., Sexología médica. Granada: eug; 2019 ISBN: 978-84-338-6562-5
  • López, F., La sexualidad y el amor después de los 50 y más. Madrid: Pirámide; 2018 ISBN: 978-84-368-3930-2
  • Farver-Vestergaard, I., Freferiksen, Y., Zachariae, R., Sexual Health in COPD:  A systematic Review and Meta-Analysis, Int J Chron Obstruct Pulmon Dis. 2022; 17: 297–315.
  • Asthma + Lung UK (blf.org.uk).

1. Médico de Familia y sexóloga.
C.S. Mirasierra. Madrid.