Autor: Miguel Román1

Desmontando los mitos sobre la EPOC

Muchos son los mitos y falsas creencias sobre la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) que en ocasiones son compartidos, no solo por los pacientes que sufren la enfermedad, sino también por los sanitarios que les atienden en el día a día de las consultas. Debemos desmontar esos mitos e intentar reducir el impacto en la salud de la población para identificar antes la enfermedad, establecer los cuidados adecuados en los pacientes con EPOC y mejorar su calidad de vida.

“Soy fumador y mayor, por eso es normal que tenga tos y me ahogue cuando ando o hago ejercicio que antes realizaba sin problema”

El decondicionamiento físico de las personas se relaciona solamente en parte con la edad. Todos conocemos ejemplos de personas mayores que siguen realizando actividades que requieren un gran esfuerzo físico e incluso deportivas.

Del mismo modo, no todas las personas que fuman o han fumado desarrollan síntomas como tos o falta de aire.

Si un fumador consulta por síntomas respiratorios, es fundamental y urgente realizar una espirometría, que de manera rápida y certera nos permite detectar la enfermedad. Además, es una prueba que debería estar disponible en todos los centros de salud de Atención Primaria.

La aparición de tos y otros síntomas respiratorios en personas fumadoras no debe considerarse normal y requiere un estudio pormenorizado en busca de una posible EPOC.

“Mi abuelo fumó toda la vida y murió muy mayor sin padecer nunca de los bronquios”

No todos los fumadores desarrollan una enfermedad bronquial como la EPOC y mucho menos les provoca la muerte. Aunque se desconocen con precisión, se sabe que la EPOC está relacionada con múltiples factores y no solo con el hecho de fumar. Algunos son:

  • La cantidad de tabaco acumulada durante los años, además de la exposición como fumadores pasivos.
  • La exposición a otros humos ambientales como los generados por la contaminación y sustancias volátiles como pesticidas.
  • La exposición a factores ambientales en la infancia o incluso en el vientre materno cuando los pulmones aún se están desarrollando.
  • Factores genéticos.

¡Los tiempos cambian! Y podría ser que posiblemente nuestros abuelos no tuviesen el mismo riesgo de padecer EPOC que nosotros en nuestra sociedad actual.  

No obstante, el tabaquismo es el mayor factor de riesgo para padecer EPOC y la población fumadora debería ser informada claramente de los riesgos que el tabaco genera para padecer esta enfermedad.

El tabaquismo es el mayor factor
de riesgo
para padecer EPOC

“La EPOC es una enfermedad muy rara e infrecuente, conozco a muy poca gente que la padezca”

La EPOC es mucho más frecuente de lo que se cree, tanto que es una de las causas de discapacidad y muerte más importantes en el mundo. En nuestro país afecta aproximadamente a un 11% de la población mayor de 40 años. No obstante, es una enfermedad no reconocida y las ¾ partes de las personas que la padecen no han sido diagnosticadas, es decir, no han sido estudiadas ni nadie les ha dicho que padecen este problema. Y eso que parece demostrado que un diagnóstico precoz puede disminuir su avance y ayudar a tratar antes para controlar los síntomas.

Esto indica que no se le otorga la importancia debida. Al contrario que otras enfermedades que todo el mundo reconoce e identifica, la EPOC es la gran desconocida de entre las enfermedades frecuentes que afectan a la población.  

“La EPOC cuando aparece ya no tiene remedio. Los síntomas no tienen marcha atrás. ¿Para qué dejar de fumar?”

Aunque la EPOC no tiene curación total, son muchos los tratamientos que mejoran los síntomas que produce la enfermedad, disminuyendo la discapacidad que puede llegar a generar, las hospitalizaciones e incluso, en algunos casos, pueden llegar a prolongar la vida de los pacientes muy graves. Entre los tratamientos que se pueden ofrecer a los pacientes con EPOC contamos con fármacos, vacunas, rehabilitación y ejercicio físico, dieta, oxigenoterapia y apoyo psicológico.

Aun así, de todos los tratamientos para la EPOC, el que ha demostrado un mayor efecto en disminuir la progresión de la enfermedad es dejar el tabaco. Se ha comprobado que las personas con EPOC que continúan fumando tienen más riesgo de progresión de la enfermedad, de seguir empeorando la función pulmonar, de sufrir agudizaciones y hospitalizaciones e incluso de morir antes.

Después de dejar de fumar, los síntomas de la EPOC suelen ser menos frecuentes y graves. Además, el tabaco aumentará el riesgo de otras enfermedades que ya de por sí son más frecuentes en pacientes con EPOC, como el cáncer de pulmón, enfermedades cardíacas y derrames cerebrales.

“La EPOC nos obliga a guardar reposo y a reducir la actividad física habitual”

El ejercicio físico ha demostrado tener una influencia positiva en los pacientes con EPOC, ya que puede ayudar a aumentar su capacidad respiratoria y mejorar sus síntomas diarios. Incluso se ha asociado la falta de ejercicio físico en pacientes con EPOC con un mayor riesgo de hospitalizaciones y de muerte.

Los programas de rehabilitación pulmonar suelen ser más completos que la mera recomendación de ejercicio físico y han demostrado gran mejoría en la calidad de vida de los pacientes con EPOC al optimizar el estado funcional, mejorar el autocontrol y conocimiento de la enfermedad e incrementar la participación en su medio social y/o laboral. Estos programas se realizan por equipos multiprofesionales y ofrecen, junto con los programas de ejercicio físico, técnicas de respiración guiada y otras técnicas de rehabilitación pulmonar y actividades educativas en múltiples facetas de la enfermedad.

El paciente con EPOC no debe permanecer sedentario y debe adaptar su actividad física a su nivel de gravedad con la ayuda de profesionales sanitarios

“Yo utilizo mis inhaladores correctamente, lo hago desde hace años y no necesito repasar la técnica”

La mayoría de los fármacos para la EPOC se toman por vía inhalada. Esto aporta una serie de beneficios al reducir las dosis necesarias y minimizar el paso de los medicamentos por todo el organismo y así sus efectos secundarios.

No obstante, la vía inhalada genera un problema específico: la dificultad para la administración de los medicamentos. No es igual de fácil realizar una inhalación correcta que tragarse una pastilla o ponerse una crema. Son muchísimos los estudios que han demostrado que la técnica de inhalación de los pacientes con EPOC es frecuentemente errónea y que esto se traduce en una disminución de la efectividad del tratamiento. Y muchas veces son los propios sanitarios los que desconocen la técnica adecuada, con lo que es difícil explicarla correctamente. Los profesionales de la salud, incluyendo los farmacéuticos comunitarios, deben conocer el manejo adecuado de los inhaladores más frecuentes.

Los pacientes con EPOC deben recibir instrucciones concretas y revisar su técnica de inhalación.

Al contrario que otras enfermedades que todo el mundo reconoce e identifica, la EPOC es la gran desconocida de entre las enfermedades frecuentes que afectan a la población. El tabaquismo es el mayor factor de riesgo para padecer EPOC y la población fumadora debería ser informada claramente de los riesgos que el tabaco genera para padecer una EPOC. La aparición de tos y otros síntomas respiratorios en personas fumadoras no debe considerarse normal y requiere un estudio con espirometría en busca de una posible EPOC.

Una vez diagnosticada la enfermedad, existen muchos tratamientos que han demostrado minimizar el impacto de la enfermedad en la calidad de vida y la evolución. La mayoría de los fármacos para la EPOC se toman por vía inhalada lo que les otorga unas dificultades añadidas para que sean efectivos, por lo que es fundamental una buena educación en el manejo de los dispositivos de inhalación realizada de manera continuada.

Bibliografía

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1. Médico de familia. Profesor asociado Facultad de Medicina.
Universidad de la Islas Baleares. Instituto de investigación sanitaria IdISBa