El asma y la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) son enfermedades respiratorias crónicas que requieren de un tratamiento continuado para poder controlar los síntomas y llevar una vida lo más normal posible. Aunque no existe una cura definitiva, el tratamiento tiene como objetivo mantener la enfermedad bajo control para que no limite la actividad diaria de la persona. En este contexto, la adhesión o adherencia al tratamiento es fundamental para lograr una estabilidad a largo plazo.

Existen diversas razones por las que los pacientes pueden no seguir adecuadamente su tratamiento. Entre los motivos más comunes se encuentran los olvidos, el miedo a posibles efectos secundarios, la creencia errónea de que el medicamento dejará de ser efectivo con el tiempo o simplemente la falsa creencia de no considerar esta enfermedad como crónica.

Para mejorar la adhesión al tratamiento, es importante que los pacientes reciban la información adecuada y el apoyo necesario por parte de su equipo de salud. Un paciente bien informado puede comprender mejor la importancia de seguir el tratamiento de forma continua y evitar complicaciones.

Una de las principales dificultades que enfrentan los pacientes es recordar la toma diaria de la medicación, y para ello, integrar la toma en la rutina diaria puede ser una solución eficaz. Asociar la medicación con actividades cotidianas, como al levantarse o acostarse o antes de lavarse los dientes, también puede facilitar el cumplimiento. Además, el uso de calendarios para llevar un registro de las tomas y los síntomas también puede ser útil.

Por otro lado, es importante que los pacientes comprendan que la toma regular de la medicación no solo es necesaria cuando se sienten mal. Incluso cuando los síntomas parecen estar bajo control, el tratamiento debe continuar para evitar recaídas o empeoramientos. En la mayoría de los casos, la sensación de bienestar es resultado de la medicación pautada, y reducir o modificar las dosis puede provocar que los síntomas reaparezcan. Solo en algunos casos específicos, como en el tratamiento del asma, el médico puede pactar un plan de autocontrol que permita ajustar las dosis de manera controlada, pero cualquier intención de cambiar la pauta de tratamiento ha de ser consensuada con el especialista.

Una creencia bastante extendida es que el uso continuado de la medicación puede hacer que esta pierda su efecto. Esto no es cierto, ya que la forma de mantener la enfermedad controlada es mediante el uso regular del medicamento, tal y como ha sido pautado. Alterar la dosis o interrumpir el tratamiento, por ejemplo, durante los fines de semana o vacaciones, puede descontrolar la enfermedad y hacer que los síntomas aparezcan.

En el contexto de las vacaciones y los viajes, es importante asegurarse de llevar la cantidad suficiente de medicación y recordar que en principio no hay restricciones para llevar inhaladores en los aviones, siempre que se acompañen de la receta correspondiente.

Otro de los motivos por el que los pacientes pueden no tomar tratamientos es por el miedo a los efectos secundarios, especialmente en el caso de los corticoides inhalados. Sin embargo, es importante destacar que los medicamentos administrados por vía inhalada requieren dosis mucho menores que otros métodos, lo que reduce significativamente el riesgo de efectos secundarios. La principal precaución que deben tener los pacientes es realizar una correcta higiene de la boca tras la inhalación para evitar problemas locales como aftas o afonía.

Algunos pacientes se sienten incómodos al utilizar su inhalador en público, lo que puede llevarles a saltarse dosis importantes. En estos casos, es importante recordar que no siempre es necesario seguir un horario estricto para la toma de la medicación. Si las tomas son cada 12 o 24 horas, pueden realizarse antes de salir de casa o al regresar, ya que se dispone de cierto margen y así el paciente puede quitarse la presión de utilizarlo en público si no se siente cómodo. Sin embargo, si es necesario utilizar la medicación de rescate, es fundamental que el paciente valore los beneficios que obtendrá al tomarla y busque un lugar discreto si se siente incómodo.

La adhesión al tratamiento es esencial para el control del asma y la EPOC, para ello es importante estar bien informado y buscar respuestas a las dudas o miedos con el médico, enfermero o farmacéutico. Solo así podrán llevar una vida lo más normal posible y minimizar el impacto de la enfermedad en el día a día.