Autora: Belén Alonso1

Disnea y EPOC

La disnea se define como una dificultad respiratoria que se suele traducir en una falta de aire. Se trata de una sensación referida por la persona afectada que se puede definir como un malestar derivado generalmente de una respiración deficiente, englobando sensaciones distintas en cuanto a duración e intensidad. Esta experiencia se origina a partir de distintas circunstancias en las que intervienen entre otros – bien de forma aislada o intercurrente – factores fisiológicos, psicológicos, sociales y ambientales que pueden, a su vez, provocar diferentes respuestas fisiológicas.

La disnea es un síntoma muy común en las personas con patologías respiratorias. Asimismo, puede ser el síntoma guía que lleve al paciente a consultar al médico o inducir al profesional de la salud a investigar la posible existencia de una enfermedad respiratoria.

Conviene recordar que el vocablo disnea proviene del latín dyspnoea y del griego dýspnoia

[dys- ‘dificultad’ + -pnoia ‘respiración’].

Esta sensación de falta aire puede ser de causa pulmonar, cardiovascular, neuromuscular e incluso psicógena. Las enfermedades en las que aparece con más frecuencia son: enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), asma bronquial, cáncer de pulmón, edema agudo pulmonar, infecciones agudas respiratorias (como, por ejemplo, la infección por Covid-19), insuficiencia cardíaca o tromboembolismo pulmonar.

Escalas de valoración de disnea

La disnea se puede medir numéricamente mediante diferentes escalas. Las más utilizadas son:

La Escala de Borg es, posiblemente, el método más reconocido a nivel mundial para valorar el grado de disnea de un paciente.

Sin embargo, en la práctica clínica habitual suele utilizarse un sistema más sencillo, la Escala de disnea del Medical Research Council británico (MRC), basada en cinco categorías según el nivel de actividad en el cual aparece la disnea, mientras que la escala modificada del MRC (ver tabla).

Tipos de disnea

  • Disnea de esfuerzo: aparece al realizar esfuerzos, con la apreciación adyacente de si son grandes, medianos o pequeños.
  • Disnea de decúbito: aquella que se alivia con la posición erecta; puede alcanzar distintos grados de intensidad, siendo progresiva hasta alcanzar el decúbito.
  • Disnea paroxística nocturna (DPN): se caracteriza por aparecer durante la noche mientras el paciente se encuentra en el tiempo de descanso nocturno. Esta sensación de asfixia le obliga a despertarse súbitamente, creando una situación de desesperación al no poder recibir la cantidad necesaria de aire.
  • Disnea de reposo: aparece incluso sin realizar ningún tipo de esfuerzo físico.

Se
pueden distinguir varios
tipos
de
disnea

Síntomas, diagnóstico y tratamiento de la disnea

Los síntomas más comunes de la disnea son:

  • Falta de aire.
  • Sensación de ahogo.
  • Dificultad para respirar.
  • Sensación de asfixia o sofoco.
  • Presión en el pecho.
  • Respiración agitada.
  • Palpitaciones del corazón.
  • Ataques de tos.
  • Sibilancias (o pitos).

Para diagnosticar la disnea, lo primero de todo será realizar una detallada historia clínica. Después, un completo examen físico, en donde se evaluarán de manera minuciosa los pulmones, el corazón y las vías respiratorias altas.

Los exámenes de diagnóstico que pueden llevarse a cabo (siempre bajo indicación médica) son los siguientes:

  • Analítica general de sangre, entre ellas, gasometría arterial.
  • Medición de la saturación de oxígeno en la sangre (oximetría del pulso).
  • Electrocardiograma y ecocardiografía transtorácica.
  • Radiografía simple de tórax.
  • Pruebas de función respiratoria (PFR): espirometría con prueba broncodilatadora y test de difusión con monóxido de carbono (DLCO).
  • Prueba de esfuerzo.
  • Tomografía axial computarizada de tórax (TAC): en algunos casos puede estar indicado un estudio especial denominado TAC de alta resolución (TACAR).

En cuanto a su tratamiento, dependerá de la causa que provoque la disnea. Por ello, ante un cuadro de dificultad respiratoria, es importante la valoración por parte de un especialista para encontrar la causa y poner el tratamiento adecuado.

Conclusiones

La disnea se define como la sensación subjetiva de dificultad respiratoria que percibe y expresa la persona enferma. Puede deberse a muchas causas, entre otras, a enfermedades respiratorias como la EPOC.

Aunque en muchas ocasiones no se relacione con patologías graves, ante la aparición de este síntoma la mejor opción es consultar al médico.

Bibliografía

1. Servicio de Medicina Interna. H. Universitario de Gran Canaria Dr. Negrín, Las Palmas de Gran Canaria. Coordinadora Grupo de Trabajo EPOC de la Sociedad Española de Medicina Interna.