Autor: Carlos Cabrera1

¿Qué es la EPOC?

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) tiene una evolución lenta y con mucha variación de unos enfermos a otros. La aparición de los diferentes síntomas y la pérdida de la función pulmonar progresiva marcan el pronóstico de esta patología.

La EPOC es una enfermedad que se instaura de forma progresiva e insidiosa. En nuestro medio está ligada casi en su totalidad al hábito tabáquico. Las fases de la patología comienzan habitualmente cuando los sujetos han fumado un equivalente a una cajetilla de cigarrillos durante diez años. Los síntomas iniciales suelen ser tos y expectoración y en estos estadios de la patología ya puede haber obstrucción al flujo aéreo en la espirometría (prueba que se utiliza para ver el calibre de los bronquios y que es la que aclara si hay obstrucción), dato que define a la EPOC. Estos síntomas aparecen tras un largo tiempo de exposición al tabaco.

Posteriormente, comienza la disnea (asfixia), punto en el que la mayor parte de los pacientes acude al médico. La disnea se establece de forma paulatina, primero a los grandes esfuerzos y va avanzando de forma gradual. Esta disnea indica la gravedad de la enfermedad, ya que se ha correlacionado muy bien con la mortalidad en la EPOC. De hecho, la disnea forma parte importante en los sistemas habituales de clasificación de la gravedad de esta patología.

La EPOC es una enfermedad lenta y progresiva que suele iniciarse con tos y expectoración, aunque presenta mucha variación de unos pacientes a otros.

Sistemas de clasificación de gravedad

La mayor parte de los algoritmos que se usan para definir la gravedad de la EPOC incluyen unos parámetros comunes: la disnea y la función pulmonar. Dependiendo del índice utilizado, a estos dos criterios se van a sumar otros como el índice de masa corporal, la capacidad de ejercicio o las exacerbaciones.

El índice más utilizado a nivel mundial es el índice de BODE con una puntación entre 0 y 10. Este índice de gravedad incluye además la capacidad de ejercicio y el índice de masa corporal y, cuanta mayor puntación, mayor gravedad de la patología. El resto de los índices para clasificar la gravedad de la enfermedad son variaciones de este. En España, la guía GesEPOC clasifica a los pacientes en bajo y alto riesgo; el alto riesgo representa mucha disnea, función pulmonar baja o exacerbaciones.

Evolución natural de la EPOC

Cuando la enfermedad evoluciona, la reserva respiratoria disminuye y los pacientes tienen menor resistencia a las agresiones externas, ya sean infecciones o inhalación de productos irritantes; es aquí cuando comienzan las exacerbaciones de la EPOC. Estos eventos se suelen definir como un empeoramiento de los síntomas que precisan de medicación adicional a la que ya lleva el enfermo. Estas exacerbaciones sirven también como método para clasificar la enfermedad, dividiendo a los pacientes como exacerbadores o no exacerbadores. Estos eventos se asocian a menor calidad de vida, mayor gasto económico y mayor mortalidad.

Una de las características de la EPOC es que es habitualmente progresiva, lo que implica una pérdida en el tiempo de la función pulmonar. Esta pérdida no se da igual en todos los estadios de la patología, sino que se suele perder más función pulmonar al principio, disminuyendo la misma a medida que aumenta la gravedad de la enfermedad.

En los últimos años se ha visto además que no todos los pacientes siguen este patrón. Hay enfermos que tienen una caída menos pronunciada, mientras que otros, a los que se denominan “declinadores rápidos”, tienen una pérdida de función pulmonar más acusada. El tabaco juega un papel importante en la caída de la función pulmonar, siendo el dejar de fumar el mejor tratamiento para disminuir la caída de esta. Los tratamientos existentes en la EPOC no han logrado cambiar el declinar de la función pulmonar. No obstante, parece existir también un grupo de pacientes que no pierden función pulmonar y que incluso pueden llegar a mejorarla.

Conclusión

La EPOC es una enfermedad de lenta instauración causada frecuentemente por tabaco, que comienza habitualmente con tos y expectoración seguido de disnea (asfixia). Las exacerbaciones aparecen en el curso natural de la enfermedad y son eventos importantes por su mortalidad. La gravedad se mide por índices que tienen en cuenta varios aspectos importantes de la enfermedad, siendo el más usado el índice de BODE. La EPOC suele ser una enfermedad progresiva que ocasiona la pérdida de la función pulmonar con el tiempo.

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1.Adjunto del servicio de Neumología del Hospital Dr. Negrín de Las Palmas.